¿Por qué los gatos siempre caen de pie?
Hay que admitir que a los gatos siempre se le han atribuido cualidades asombrosas (como criaturas alucinantes que son), por ejemplo; tener siete vidas, ser los dioses de Egipto o caer siempre de pie.
Pero, ¿qué tanto de verdad hay entre estos mitos? ¿Y de mentira? En Tu Gatopedia te respondemos.
¿De verdad caen de pie "siempre"?
Más bien casi siempre. Es gatunamente imposible, por probabilidad, que cada vez que un minino caiga, lo haga bien. Lo que no podemos negar es que los gatos caen de pie muy frecuentemente, de forma que es incluso más improbable que caiga mal.
Tras este planteamiento, seguramente te estés preguntando; pero, ¿por qué ocurre esto? (y no eres el único/a) Esto es un caso que ha generado polémica entre los físicos desde muchos años atrás. Los científicos han trabajado y siguen trabajando duro para resolver este misterio.
¿Cuáles son las teorías de los expertos?
La primera persona en atreverse a investigar sobre este fenómeno, fue Antonie Parent, un científico francés.
El interés de Parent no sólo estaba en descubrir el por qué los gatos caen de esta forma, sino que también investigaba el comportamiento de los objetos en general.
La ocurrencia de Parent era la siguiente;
"Al igual que un objeto pesado podría volcarse con el lado pesado hacia abajo en el agua debido al choque de la gravedad y una fuerza de flotación hacia arriba, un gato en caída libre podría ajustar su columna vertebral para voltearse, moviendo su centro de gravedad sobre el centro de flotabilidad."
Actualmente, esta idea es considerada incorrecta por los científicos de hoy, ya que la flotabilidad del aire es demasiado débil para que este fenómeno pudiese ser cierto.
Después de muchas teorías diferentes a lo largo del tiempo, se ha llegado a la conclusión de que los gatos caen de pie gracias a sus movimientos en el aire, y otros factores; como el reflejo de enderezamiento.
El reflejo de enderezamiento.
Este reflejo es uno de los que influyen en este fenómeno gatuno.
Se activa mediante la estimulación de una estructura sensorial situada en la parte interior del oído, llamado vestíbulo.
Cuando este reflejo se activa, el gato recogerá sus patas delanteras y girará su cabeza para poder recuperar la orientación habitual. Al mismo tiempo, el minino estira las patas traseras y la cola, creando así su característica rotación en su cuerpo.
¿Te ha gustado este artículo? Deja tu opinión en los comentarios. :)


Comentarios
Publicar un comentario
No dudes en comentar.